domingo, 20 de octubre de 2013

Soledad, te dejé entrar.
Yo insistía en que me quisiera,
que diera todo lo que yo le daba
pero me encontraba con que el tiempo pasaba
no esperaba,
y mi alma, 
con su paso,
se desnudaba, 
vacía me encontraba,
Tan solo quedaba la presencia de la soledad,
a quien saludé cuando por mi puerta la vi entrar.
No la pude detener,
pues mi fuerza no bastaba
ncesitaba la de él
que muy lejos se encontraba.
Así que la dejé pasar
 y viviendo con ella
aprendí a vivir vacía, 
sin tí,
que es simplemente
 como no vivir.

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